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Preguntas frecuentes sobre las transfusiones sanguíneas

Esta información contiene preguntas frecuentes sobre las transfusiones de sangre
 
El médico le ha recomendado una transfusión de sangre. Muchas personas se preguntan por qué necesitan una transfusión de sangre. A algunas les preocupa el riesgo de infección por VIH, hepatitis u otros virus. La siguiente información le ayudará a responder algunas de sus preguntas.
 

¿De qué se compone la sangre? 

La sangre se compone de plasma y 3 tipos de células sanguíneas:
  • los glóbulos rojos, que transportan oxígeno a los tejidos;
  • las plaquetas, que ayudan a formar coágulos y detener las hemorragias;
  • los glóbulos blancos, que combaten infecciones.

¿Por qué necesito una transfusión de sangre?

Tal vez necesite una transfusión debido a una enfermedad, una cirugía, quimioterapia u otros tratamientos realizados en la sangre. Es posible que necesite una transfusión de glóbulos rojos si perdió mucha sangre o si el recuento de glóbulos rojos es bajo (anemia). Es posible que necesite una transfusión de plaquetas si el recuento de plaquetas es bajo (trombocitopenia). Las transfusiones de glóbulos blancos son poco frecuentes y solo se realizan en situaciones muy específicas.
 

¿Será doloroso?

Recibir una transfusión de sangre no provoca dolor. El único dolor que podría sentir es al insertar la aguja en la vena. Ese dolor es pasajero. Si tiene colocado un catéter venoso central, los glóbulos rojos o las plaquetas pueden administrarse a través de él. Esto no le dolerá. Si tiene un Mediport, será el mismo tipo de pinchazo que recibe para la quimioterapia.
 

¿Cuánto dura?

Una transfusión de glóbulos rojos suele durar entre 2 y 4 horas. Una transfusión de plaquetas tarda entre 30 y 60 minutos.
 

¿Conllevan riesgos las transfusiones de sangre?

Sí, las transfusiones de sangre conllevan algunos riesgos. Estos riesgos incluyen una posibilidad muy pequeña de tener una reacción alérgica o contraer una infección a través de sangre contaminada. El profesional sanitario hablará con usted sobre estos riesgos antes de que reciba una transfusión.
 

¿Cómo puedo tener certeza de que la sangre es segura?

Después de la donación, la sangre es analizada para detectar:
  • sífilis
  • hepatitis B y C
  • exposición al virus de VIH
  • la presencia de un virus asociado con una forma muy infrecuente de leucemia
  • virus del Nilo occidental
  • Trypanosoma cruzi (un parásito que causa el mal de Chagas).
Si el análisis de la sangre donada da positivo para cualquiera de estas infecciones, la sangre se desecha y no se administra a ningún paciente. 
 

¿Cómo puedo tener certeza de que la sangre que recibo es del mismo grupo que la mía?

Usted puede ser del grupo sanguíneo A, B, AB o 0. Puede ser Rh positivo (+) o Rh negativo (-). Su grupo sanguíneo se comprueba con un análisis de grupo y de compatibilidad. Los resultados del análisis se utilizan para buscar una correspondencia entre su grupo sanguíneo y la sangre de nuestro banco de sangre. El profesional sanitario realizará otro control para asegurarse de que la sangre sea compatible con la suya antes de realizarle la transfusión.
 

¿Puede un amigo o un pariente donar sangre específicamente para mí?

Sí, los amigos y parientes pueden donar glóbulos rojos y plaquetas. Esto se denomina donaciones dirigidas. Estas donaciones se analizan de la misma manera que las otras. Si los análisis de sangre dan positivo para cualquiera de los virus antes enumerados, se informará al donante en privado. A usted solo se le dirá que la sangre no está disponible. 
 
Si el grupo sanguíneo del donante no es compatible con el suyo, los glóbulos rojos quedan liberados para utilizarlos en otros pacientes.
 
Las donaciones dirigidas se reservan para un paciente durante 30 días. Después de ese plazo, la sangre queda liberada para utilizarla en otros pacientes.
 

¿Me puedo donar mi sangre?

En ciertas circunstancias, animamos a los pacientes que tienen una cirugía programada a que donen su propia sangre. La sangre se almacena y se le vuelve a administrar cuando usted la necesite si es que la necesita. Esto se llama donación autóloga. 
 
Pregunte a su médico si puede donar su propia sangre. Si esto es posible, se harán los trámites con el banco de sangre para que comience a almacenar su sangre. Se pueden hacer varias donaciones autólogas de sangre durante el mes previo a la cirugía. Para más información sobre donaciones autólogas de sangre, pídale al profesional sanitario el material Cómo ser su propio donante de sangre.
 

¿Qué pasa si no deseo recibir una transfusión de sangre?

Siempre tiene derecho a negarse a recibir el tratamiento que su médico considere mejor para usted. Sin embargo, recuerde que los médicos recomiendan una transfusión únicamente cuando creen que es necesaria. En algunos tipos de cirugía se pierde una gran cantidad de sangre. Si no se reemplaza esta sangre, usted puede morir. 
 
Algunas enfermedades y tratamientos pueden disminuir la cantidad de glóbulos rojos que hay en el cuerpo, por lo que es posible que no tenga suficientes células transportando oxígeno. Otras afecciones reducen la cantidad de plaquetas del cuerpo, lo que supone un riesgo elevado de hemorragias. Cualquiera de estas complicaciones puede llegar a ser mortal. Una transfusión de sangre puede salvarle la vida.
 

Si necesito una transfusión sangre, ¿hay algo que pueda reemplazarla?

No hay sustitutos para la sangre. Por eso estamos muy agradecidos a los muchos familiares y amigos que donan sangre para ayudar a nuestros pacientes.
 

¿Hay algo por lo que deba preocuparme durante o después de una transfusión de sangre?

Una transfusión de sangre a veces puede provocar reacciones. Los síntomas más habituales son fiebre, escalofríos y urticaria. Pueden tratarse con diversos medicamentos. Las reacciones a las transfusiones rara vez son potencialmente mortales. Su enfermero/a le supervisará atentamente durante la transfusión de sangre.
 
A veces, pueden producirse reacciones alérgicas hasta 48 horas después de una transfusión. Llame a su médico de inmediato si tiene:
  • Temperatura igual o mayor que 100,4 °F (38 °C);
  • escalofríos
  • enrojecimiento de la cara
  • urticaria, sarpullido o picazón
  • problemas para respirar o dificultad para respirar
  • lumbalgia
  • náuseas o vómitos
  • debilidad o desmayo
  • sangre en la orina
  • dolor en el pecho (si siente dolor en el pecho, llame a 911 de inmediato)